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Reanimación cardiopulmonal (RCP) fácil para perros y gatos

Saber cómo realizar reanimación cardiopulmonar (RCP) en un animal es una necesidad para todos los dueños de mascotas. Hay ciertas situaciones de emergencia en las que se requiere una acción inmediata, incluso antes de llevar a la mascota a la clínica de emergencia más cercana. Solo toma 3 minutos para que un animal que no respira desarrolle daño cerebral permanente. Saber cómo realizar la RCP correctamente es una necesidad, ya que podemos empeorar la condición utilizando una técnica incorrecta. No toda la información que se encuentra en Internet sobre cómo realizar RCP con mascotas es precisa. Agrega a eso al hecho de que las técnicas de RCP para mascotas se modifican frecuentemente para mejorar su eficiencia, y comprenderás por qué hay tanta confusión sobre cómo realizar la RCP en las mascotas. La RCP en animales se refiere a una serie de compresiones del pecho y respiraciones artificiales realizadas en un animal inconsciente. Recuerda, el animal debe estar inconsciente; una mascota débil que se ha colapsado pero que está consciente no necesita RCP, y podría morder debido al miedo o al dolor, o ambos. La RCP no es efectiva en animales que presentan paro cardíaco-respiratorio debido a enfermedades crónicas, como cáncer o problemas del corazón. Con todo esto en mente, pasemos a la más recientes recomendaciones de RCP para mascotas.

 

Pasos básicos de RCP para perros y gatos

1) Determina si el animal está inconsciente.
Si está inconsciente, no responderá, las pupilas se dilatarán, no habrá respiración, las encías estarán azulosas y el latido cardíaco será muy débil o inexistente. Si la mascota parece estar inconsciente pero no estás segura(o) de si está respirando o si hay latido cardíaco, inicia la RCP de todos modos. Coloca rápidamente a la mascota de lado sobre una superficie firme, como una acera o una mesa. Alinea la cabeza y cuello con la columna vertebral. Abre su boca y busca si hay algún objeto que pueda estar bloqueando los pasos de aire, como un trozo de hueso, un trozo de una galleta o una bolita. Retíralo el objeto si está presente.

2) Inicia compresiones cardíacas.
La circulación sanguínea (compresiones al pecho) tiene prioridad sobre la respiración artificial, ya que la respiración artificial no es efectiva si el corazón no bombea la sangre. Con la mascota acostada de lado, y con una mano a cada lado del pecho al nivel de su corazón (el nivel del corazón es donde el codo de la mascota está en contacto con el lado de su pecho cuando flexionas su codo y su hombro hacia atrás) comprime su pecho. En gatos y perros muy pequeños, realiza las compresiones del pecho con una sola mano, los dedos en un lado del pecho y la palma de la mano en el otro lado, como si estuvieras apretando un juguete para perros que hace ruido. Comprime el pecho 30 veces a un ritmo de 2 compresiones por segundo. Para facilitar esta tarea, sigue el ritmo de la canción de los Bee Gees “Staying Alive”. Comprime el pecho 30 veces antes de ir al siguiente paso.

3) Iniciar la respiración artificial.
Hala la lengua del animal fuera de la boca y déjela colgar del costado. Cierra suavemente su hocico con tu mano, y entonces rodea su nariz con tus labios creando un sello para que no escape el aire (o rodea el hocico completo con tu boca si es un perro pequeño o un gato). Sopla por 2 segundos en las fosas nasales. Haz una pausa y repita una vez más, de modo que proporcione dos respiraciones artificiales en total.

4) Mantén los ciclos de compresión-respiraciòn artificial por varios minutos
Realiza 30 compresiones cardíacas seguidas por dos respiraciones artificiales, y repite. Continúa con este método por 10 minutos. Detente y revisa cada 2 minutos si la mascota ya está respirando por sí sola y/o tiene latido cardíaco. Recuerda ser paciente: en el mejor de los casos, tomará al menos un minuto para que las compresiones del pecho lleven sangre al corazón con éxito, y puedas notar un síntoma de mejoría, como por ejemplo, unas encías rosadas. Las compresiones del pecho no son tan eficientes para promover la circulación de la sangre, como lo son las contracciones naturales del corazón. La compresión de pecho artificial solo produce el 30% de la salida cardíaca producida naturalmente por la contracción del corazón, por esto debes ser persistente al realizar los ciclos de compresión-respiración artificial.

Lleva a tu mascota a la clínica de emergencia más cercana después de 10 minutos de reanimación cardiopulmonar, incluso si tuviste éxito realizando la técnica. Los animales que han sufrido un paro cardíaco o respiratorio necesitan atención médica adicional para asegurar su supervivencia. Cuando se realiza en el momento adecuado con la técnica adecuada, la RCP puede salvar la vida de una mascota. Lo más importante es mantener la calma, analizar rápidamente la situación y tomar medidas inmediatas. Si sigues estos pasos podrías salvar la vida de tu mejor amigo(a) algún día.

Ahora hablemos un poco. ¿Qué piensas sobre este tema?